Comenzamos la cuenta atrás. Dentro de apenas semana y media estaremos pisando Onuva, comenzando a vivir esta Experiencia que llevamos preparando meses.
Desde el Blog queremos que estos días sean especiales; por ello, hoy traemos hasta este pequeño espacio el testimonio de Ana Gallego. Como ya dijimos en entradas anteriores, Ana fue una de las responsables del grupo de #Onuva2012 junto con Amparo Rodríguez; y hoy ha querido hacernos partícipes de su experiencia personal en Onuva. Desde aquí nuestro agradecimiento.
"Hace ya mucho tiempo que anhelaba poder tener una experiencia de misión, y si podía ser en Tánger que es donde el colegio Claret de Don Benito la venía realizando desde que tengo conocimiento de él, mejor. Y así fue, me propusieron ir como una de las responsables de la experiencia misionera,... pero en Onuva. Bien es cierto, que no es lo que me hubiera gustado, pero fue un hecho que tuvo consecuencias muy positivas. Aprendí que no es necesario viajar a África para acercarse a los más pobres, y que las cosas suceden cuando tienen que suceder, independientemente de las voluntades y deseos de quien tiene que hacerlas. Nada pasa por casualidad…
Por lo que, el día 19 de Febrero de 2012 , junto con un grupo de chavales (Alberto, Juan, Christofer, Dani, Belén, Gabri, Irene y Dani), una monitora (Amparo) y un claretiano (Santi), descubrí un lugar y una posibilidad diferente que Dios me regalaba, un lugar tan lleno de vida y con un ambiente tan fantástico como es la comunidad de Onuva; situada en un pueblecito muy próximo a Sevilla , en una finca en mitad de la naturaleza, donde una comunidad religiosa, da cabida a todo tipo de personas, desde matrimonios a religiosos consagrados, y se dedican a estar al servicio de aquellos que han sido más desfavorecidos por las circunstancias de la vida, gente que ha sido abandonada de una u otra manera a su suerte y que en ese entorno han encontrado un lugar en el que sentirse queridos y protegidos, un lugar que a día de hoy pueden llamar su hogar.
Hoy quiero compartir con vosotros lo que allí viví. Muchas son las imágenes que me quedarán grabadas para siempre, como la sonrisa arrancada, gracias a un simple canto, de la cara de una residente triste que dice esperar a su madre cada día o la felicidad de otra por conseguir leer, aunque con dificultad y silabeando, el cuento de “El patito feo”. Pero lo que más me impresionó fue el agradecimiento ante un gesto tan pequeño como es compartir parte de nuestro tiempo con ellos. Una gratitud sincera en forma de caluroso y prolongado apretón de manos o abrazo, que expresaba más de lo que se puede decir con palabras, o en forma de regalo con un dibujo hecho por alguno de los residentes durante varias mañanas en el taller. Un dibujo destinado a ser vendido como parte de los escasos ingresos que recibe junto con la providencia de la que se sustenta esta comunidad, también llamada “Anav” o “ Anawin” cuyo significado en la Biblia es “los pobres de Dios”.De ellos aprendí muchas cosas: lo poco que realmente necesitamos para vivir, lo sencillo que es expresar agradecimiento y alegría, lo fácil que es ser hospitalario incluso en la pobreza… Y en medio de todos nosotros, en medio del grupo que hicimos posible la experiencia de Onuva 2012, experimenté como nunca antes, en lo cotidiano, en lo cercano, en los demás, la presencia de DIOS, escrito así, con mayúsculas. Un DIOS que aún hoy y gracias a aquella experiencia solidaria, me recuerda constantemente, que ÉL se levantó de aquella mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura, echó agua en un recipiente y se puso a lavarles y secarles los pies a sus discípulos. Y es que hoy, sigue habiendo tantos pies que lavar…"
Gracias Ana por hacernos llegar tu testimonio con unas palabras tan claras, pero al mismo tiempo tan profundas; y gracias también por transmitírselo a tus alumnos y alumnas todos los días con tu actitud y tu buen hacer con ellos.
ResponderEliminarQué contenta y orgullosa estoy de que alguien como tú esté educando a mi niño.
Muchas gracias