Día 6. Viernes 22. Puentes.
Éste ha sido el último día aquí
en Onuva. Hoy de nuevo apareció la lluvia, y con ella vino la alegría. El
trabajo de campo quedó definitivamente aparcado, y fue sustituido por una
mañana de cantos y bailes en el salón. Sin vergüenzas, sin nada más que nuestros
cuerpos, voces y corazones haciendo de la vida compartida la mejor melodía. Y,
como no, al ritmo de Dios, el único al que buscamos, el único que ofrece un
sentido pleno a la confusión que a veces quiere dominar nuestras vidas jóvenes,
el único que nos ama hasta la cruz.
Y esto mismo celebramos en la
tarde, participando en la misa con la comunidad. Dios que se hace hombre y se
abaja para lavar los pies (como celebramos ayer) y ama hasta dar su vida en la
cruz. Este mensaje del Evangelio de Jesús lo hemos descubierto actual en la
vida de “Onuva”, y la vida que hemos encontrado nos ha permitido comprender
mejor esta Palabra que quiere ser realidad también en nuestra tierra. Y, como
la realidad siempre es concreta, hemos tratado durante la tarde de elaborar
personalmente un pequeño “programa” que nos ayude en nuestro retorno, en el que
poder plasmar algunos elementos que nos ayuden en el día a día, que sean
puentes que acerquen lo mejor de Onuva a Don Benito.
Terminamos el día con un momento
especial. Queda éste oculto en el silencio.
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