Parece que fue ayer cuando volvíamos de Onuva, y ya han pasado tres
meses. Tres meses en los que aparentemente hemos vuelto a nuestra
rutina. Aparentemente porque nosotros lo sentimos así, pero la realidad
es que algo hemos cambiado. Nos lo notan nuestros familiares, nuestros
amigos y todos aquellos a los que relatamos la gran experiencia vivida
durante una semana en Onuva. Ellos descubren un brillo especial en
nuestros ojos cuando les contamos todo lo que disfrutamos y aprendimos durante esos siete días.
Toca el momento de la reflexión, de poner todo en orden y ver en qué
hemos cambiado tras nuestro paso por la Semana Solidaria en Onuva. Es
el momento de comprometerse para el futuro, marcar propósitos y metas
que cumplir de aquí en adelante. Ser realistas y luchar por ellos.
El pasado viernes nos reunimos de nuevo para recordar nuestro paso por
Tánger y Onuva. En un ambiente distendido y celebrando a su vez el fin
de curso, pudimos disfrutar de un día de campo y piscina. Marcamos
nuestros compromisos y los pusimos en presencia del Señor en la
Eucaristía.
Contamos con la presencia de Eloy, que disfrutaba de unos días de
vacaciones antes de volver a Tánger para terminar de preparar el
campamento de verano de los chavales del Hogar.