Día 3. Martes 19. Palabras
Son muchas las palabras que
decimos y escuchamos a lo largo de las horas. ¡Y son muchas horas las que
pasamos juntos! Palabras cotidianas, palabras inesperadas, palabras que nos
hacen pensar, palabras que nos levantan, palabras que ofrecen y que piden,
palabras a gritos y palabras mudas,
palabras que calan hondo, palabras que cuestionan, palabras que no entendemos y
palabras con las que conectamos.
En medio de muchas, hoy
destacamos las de Carmen y José Cipriano, dos de los cinco novicios de la comunidad. La primera,
murciana de 19 años. El segundo, salvadoreño de 26. Sus palabras, sencillas y
profundas, nos han asombrado. Nos han
mostrado sus procesos de vida, nos han abierto a nuevas realidades –algunas de
ellas muy duras-, han sembrado interrogantes en nuestros corazones, han puesto
sobre la mesa lo incomprensible de una llamada al servicio radical, lo lejano
de una vida entregada por amor; y lo más misterioso de todo, lo han hecho de
forma que los entendiéramos e incluso nos identificáramos con ellos. La palabra
más sublime es, sin duda, la que puede ser pronunciada con una mano tendida y
apenas una sonrisa. Así, sin duda, es como hablaba Jesús a sus vecinos.
Dedicamos, por último, una
palabra de agradecimiento a todos nuestros padres (a todos hemos intentado
llamar hoy). También a todos los “joseses” que conocemos y queremos. Por
último, a todos los que, de una forma o de otra, dan su vida como padres de
quienes los necesitan.
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